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Médico
La enfermedad mitocondrial agrupa cientos de trastornos diferentes y todos provienen de disfunciones de las mitocondrias. Cada uno con su propia causa exacta y síntomas.
Puede manifestarse de muchas maneras y variar en términos de intensidad dependiendo de la persona y qué órganos están afectados. Algunos síntomas y signos comunes de la enfermedad mitocondrial incluyen:
El diagnóstico temprano y su tratamiento podrían ayudar a evitar que el daño celular empeore y la cause de discapacidades permanentes. Las intervenciones tempranas en niños también pueden ayudar a mejorar funciones como hablar, caminar, comer y socializar.
La enfermedad mitocondrial es impredecible y puede cambiar de forma día a día. Por lo que, cuanto más entienda un paciente su propia enfermedad, mejor podrá prepararse para los síntomas. Los síntomas pueden empeorar y progresar si se ignoran. Por lo que, el apoyo continuo y el reconocimiento temprano son clave.
Las personas con enfermedad mitocondrial a menudo experimentan fatiga crónica. Lo que hace que sea difícil seguir la vida con normalidad. Cosas como la digestión, el baño, caminar y trabajar pueden ser difíciles de mantener. Por lo que, dormir mucho y no exigirse demasiado es importante.
Muchas personas no son capaces de hacer ejercicio, al menos no vigorosamente, debido a problemas para respirar y poca energía. Y, requieren más sueño que una persona sana para controlar los síntomas y mantenerse saludable. También es útil prevenir la fatiga comiendo regularmente y evitando el ayuno. Además de tratar de apegarse a un ciclo normal de sueño/vigilia tanto como sea posible.
Digerir los alimentos que comemos es uno de los procesos más difíciles por los que pasa el cuerpo. Utiliza un alto porcentaje de nuestra energía diaria para metabolizar los nutrientes, enviarlos a las células y desechar los residuos. Muchas personas con enfermedad mitocondrial tienen problemas intestinales, con el apetito y comer regularmente. Además de, síntomas de incomodidad causados durante la digestión de los alimentos. Razón por la cual, una dieta rica en nutrientes y poco procesada es más beneficiosa.
Cuanto más procesada es la dieta. Es decir, alta en azúcar, ingredientes artificiales, carbohidratos refinados y grasas hidrogenadas. Más tienen los órganos que trabajar para extraer nutrientes y deshacerse de los desechos tóxicos que quedan. También es importante consumir muchos nutrientes para ayudar a prevenir el desarrollo de más fatiga. Como, vitaminas del grupo B, hierro, electrolitos y oligoelementos.
El estrés empeora la inflamación y la fatiga, al mismo tiempo que dificulta la función inmune. Muchos pacientes se sienten mejor cuando reducen el estrés mediante la incorporación de hábitos saludables. Como, la meditación, el relax al aire libre, etc. La regulación térmica también es crítica para las personas con enfermedad mitocondrial. Lo que significa, evitar situaciones estresantes como temperaturas muy frías o muy calientes.
Las personas con enfermedad mitocondrial son más susceptibles a infecciones y otras enfermedades. Por lo que, es crucial mantener la inmunidad con un estilo de vida saludable.
Para tratarla, tienes que ver a un médico para un diagnóstico y manejo temprano. Además, reposa mucho, consume una dieta antiinflamatoria, evita niveles altos de estrés y aumenta la inmunidad.
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